| El volcán submarino que estos días ha surgido en la isla de El Hierro, que incluso podría generar una nueva isla en el archipiélago, ha reavivado el debate sobre la relación directa de estos fenómenos con el clima.
Existen teorías que relacionan los cambios en el clima con la actividad volcánica, sobre todo en las fuertes erupciones volcánicas con emisiones de partículas que llegan a la estratosfera, que influyen directamente en la temperatura del globo.
La relación entre erupciones volcánicas y clima ya fue enunciada por Benjamín Franklin cuando residía en París en 1784 como Ministro Plenipotenciario de los EE.UU. al observar una niebla seca y constante que relacionó con un volcán islandés.
Sin embargo, el primer estudio de esta relación lo llevó a cabo Hubert Lamb en 1970, para el Servicio Meteorológico Británico. Lamb registró las erupciones volcánicas desde el año 1500 hasta 1960, relacionando su impacto sobre la atmósfera y estableciendo un índice referencial que él llamó índice de velo de polvo (IVP).
Existen varios ejemplos de esta relación. En 1784 la temperatura del hemisferio norte descendió 1 ºC después de que el sistema volcánico de Laki, en Islandia, estuviera 8 meses en activo. Más recientemente, tras la erupción Pinatubo (Filipinas) en 1991, el hemisferio boreal se enfrió 0,6 ºC.
De esta manera se puede deducir que la furia de un volcán trae consigo tiempos más fríos debido a la nube volcánica que desprenden, ya que puede permanecer semanas en la atmósfera, contiene grandes cantidades de ceniza y gases de azufre que reflejan y absorben la radiación solar, lo que impide que caliente la superficie terrestre.
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