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Martes, 28/09/2010
Un otoño con menos lluvias y más calor
El pasado 23 de septiembre comenzó oficialmente el otoño. Durante este año 2010, la tercera estación del año traerá menos lluvias de lo habitual en todo el país y algo menos de frío según las predicciones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
En el hemisferio norte, la estación otoñal durará 89 días, instante en el que el invierno tomará el relevo el 22 de diciembre. De momento, los días son cada vez más breves ya que su longitud se va acortando de forma muy rápida, casi tres minutos diarios, provocando que finalmente la duración del día y de la noche coincida. A esta situación se le denomina Equinoccio.
Este año, el otoño registrará temperaturas ligeramente superiores a los valores medios en la mitad sur de la península. En la mitad norte y en Baleares las temperaturas se mantendrán en los valores normales. En cuanto a las precipitaciones, en la mayor parte del país habrá una tendencia a la baja respecto a los valores que se registran normalmente en esta época del año.
Los ocho primeros meses de este año 2010 han empatado con 1998 como "los más calientes" en cuanto a la temperatura global registrada, según el análisis mensual que realiza el Centro Nacional de Datos Climáticos (NOAA).
Del mismo modo, el verano de este año -según los datos recogidos entre junio y agosto- se ha consolidado como el "más caluroso a nivel mundial" después del verano de 1998. Más en concreto, el pasado agosto ha sido el tercer agosto mas caluroso en la historia, teniendo en cuenta que los registros del análisis mensual de la NOAA se remontan al año 1880. Por su parte, la temperatura superficial del océano a nivel mundial ha empatado con la del año 1997 como el sexto agosto más cálido.
La temperatura a nivel mundial de la Tierra durante dicho mes ha sido de 0,9 grados centígrados por encima del promedio del siglo veinte. El calor ha sido más notable en Europa oriental, el este de Canadá y el este de Asia, mientras que las regiones más frías han sido Australia, Rusia central y el sur de América del Sur.
Por otro lado, el hielo del Ártico se ha mantenido en 6 millones de kilómetros cuadrados durante agosto, es decir, un 22 por ciento menos que el nivel medio comprendido desde el año 1979 al 2000, y el segundo registro más bajo desde que estos comenzaron. Sin embargo, la extensión de hielo en la Antártida ha superado en un 4,1 por ciento la media establecida desde 1979 a 2000.
400 expertos se encuentran reunidos en Córdoba, donde se lleva a cabo la Conferencia de la Sociedad Europea de Satélites Meteorológicos (Eumetsat) 2010. Entre los asistentes se encuentra Paul Crutzer, premio Nobel de Química de 1995.
A lo largo de este encuentro se analizará la posibilidad de implantar el nuevo sistema de satélites Meteosat de Tercera Generación o MTG, lo que traerá consigo una mejor observación del clima y una ampliación de la variedad de los parámetros. Con este nuevo modelo se tendrá la posibilidad de estudiar la composición de la atmósfera, el nivel del mar o la detección de rayos, por lo que con los MTG se podrá seguir los rayos en el mar.
El nuevo sistema contará con un respaldo económico de tres millones de euros, aunque en algunos países, como España o Alemania, se encuentra a la espera de ser aprobado.
El principal objetivo de los modelos MTG es ampliar la calidad de las predicciones, sobre todo ante un posible cambio climático, un fenómeno en el que según Ricardo García Herrera, presidente de la Agencia Estatal de Meteorología, "no existe un acuerdo al cien por cien en la comunidad científica". A juicio de García Herrera, "no basamos únicamente nuestras hipótesis en los datos recogidos a lo largo de 150 años, sino que también analizamos evidencias paleoclimáticas, y por todo ello podemos asegurar que esta aceleración del proceso no tiene precedentes".
Las variaciones en el clima están afectando cada vez más a las "rutinas" de los animales, según afirman los científicos. De este modo, se están estudiando los posibles efectos del cambio climático sobre la pesca del atún.
Otros estudios, por su parte, demuestran que las abejas son buenas consejeras para predecir transformaciones en el clima. De este modo, el hecho de que las poblaciones de abejas estén disminuyendo puede deberse a un desajuste entre el tiempo que las flores pasan abiertas –cada vez menor- y el que las abejas pasan hibernando.
Igualmente, el número de termitas en un determinado lugar es un indicador excelente de la hidrología y las condiciones del suelo, puesto que las termitas desaparecen fácilmente de un suelo cada vez más seco y pobre por efecto de las sequías.
En la Península vamos a vivir más días cálidos y a tener menos noches frías. De hecho, ya está siendo así. Eso es lo que al menos indica un estudio realizado por la Universidad de Salamanca que ha sido publicado recientemente en la revista ‘Climatic Change’.
Según este estudio, han aumentado los días cálidos y han disminuido las noches frías en la Península Ibérica. Los investigadores aseguran que, en el caso del incremento de jornadas cálidas, se ha producido en mayor medida que en el resto del planeta, siendo la transformación más patente en puntos del sur.
Entre las razones que han llevado a que vivamos esta situación, el estudio baraja las variaciones de temperatura de las masas de aire, así como del agua del mar. Variaciones térmicas que se podrían calificar de extremas, ya que únicamente en medio siglo -entre 1950 y 2006- han colocado a la Península en un nivel superior al obtenido globalmente para todo el planeta.
Si hace unos días hablábamos de la posibilidad de que se produzca el mal llamado fenómeno de la 'gota fría'. Hoy nos gustaría recordar el término que profesionales de la meteorología prefieren usar para estos casos: el de Depresión Aislada en Niveles Altos o DANA, que ya apuntamos el año pasado.
DANAs se forman debido al movimiento de las corrientes en chorro, al quedar aislados sistemas de baja presión en altura. Por tanto, estos fenómenos hay que buscarlas en mapas meteorológicos en niveles altos, como el de 500 hPa.
Otro ingrediente para la génesis de estos fenómenos es la elevada diferencia entre las capas superiores de la atmósfera y la del mar. En el caso del Mar Mediterráneo, si bien no es un fenómeno decisivo en su formación, si depende mucho para que sea más relevante, en especial si la capacidad de la masa de aire de absorber la gran cantidad de humedad que el mar caliente emite es muy alta.
Son fenómenos de muy difícil predicción, tanto de su intensidad como del punto exacto donde se van a desatar. Por lo tanto, los avisos suelen ser muy genéricos, por zonas o provincias, y pocas horas antes de que se produzcan. Los alicantinos recuerdan especialmente el mes de septiembre del año pasado, que fue especialmente lluvioso y se registraron muchas tormentas esporádicas y lluvias torrenciales imprevisibles.